miércoles, 31 de diciembre de 2008

Las doce campanadas del recuerdo


Una... Gracias por estar ahí.
Dos... Gracias por estar aquí.
Tres... Gracias por quererme.
Cuatro... Gracias por sentir que te quiero.
Cinco... Gracias por cada una de tus sonrisas.
Seis... Gracias por hacerme sonreír.
Siete... Gracias por sentirme imprescindible.
Ocho... Gracias por hacerte imprescindible para mí.
Nueve... Gracias por soñar.
Diez... Gracias por hacerme soñar.
Once... Gracias por ser.
Y doce... Gracias, infinitas gracias... por existir.


Un nuevo año siempre marca una frontera en la memoria...

Nada cambia, sin embargo, por arrancar la última hoja del calendario...

Tú... Yo... Nosotros...

Continuaremos siendo nosotros para seguir caminando cogidos de la mano...

Feliz Vida, princesa...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

La eterna navidad de tus ojos


La eterna navidad de tus ojos de niña que recrean la magia de los sueños renacidos…

Las noches más buenas acabaron siempre contigo dormida entre mis brazos, desnuda de alma y cuerpo, preciosa de los pies a la cabeza, princesa desde el alma hasta la piel…

Las noches más buenas las pasamos despiertos, reinventando caricias, recontando las estrellas que cogimos en las noches vacías de luna y de sueños, rehaciendo el amor que hicimos y deshicimos para que todo el amor nos cupiera en una noche hasta agotarlo, hasta agotarnos, hasta que tú te quedaras dormida entre mis brazos, recreando los sueños que hicimos reales para que nunca se perdiera la magia de los sueños recreados…

La eterna navidad de tu sonrisa dibujada en la comisura de tus labios…

Te adoro, mi bien…

Y en esta nochebuena de lunas vacías, añoro la eterna navidad de tus ojos de niña…

Porque la vida no es la misma desde que es posible contemplarla con tus ojos…