El primer dolor del alma
Te escribo desde la soledad del verano vencido, de las tardes sin ti tras las noches contigo, desde este paraíso de mis soledades, desde la lejanía recién estrenada, recontando las nostalgias que creamos con las nuevas nostalgias que dibujo en la arena de esta orilla para que el mar se las lleve y te las lleve.
Estrenamos distancia, como si fuera la primera vez que desunimos nuestras manos, la primera vez que recorremos kilómetros en opuestas direcciones, la primera vez que sentimos que el alma nos duele al separar los cuerpos y las vidas. Esas vidas del hoy y del mañana cotidianos, de la mundana rutina de la que somos inevitablemente esclavos.
El primer dolor del alma, tantas veces sentido… Y sin embargo, no encontramos lugar para el dolor segundo, más suave tal vez por esperado. Siempre es nuevo el dolor que comienza en el último abrazo, en el último beso, en el último orgasmo…
El primer dolor renovado, nunca repetido, nos pilla como siempre a contrapié, a contramano, a contratodo… Nos sorprende, igual que nos sorprende cada nuevo reencuentro en el que nos descubrimos por vez primera, con los nervios clavados en el vientre, con los labios temblorosos y dispuestos a perder nuevamente la inocencia.
Nos dolemos, princesa, que es la prueba irrefutable de un Amor que solo es posible escribirlo con mayúsculas. Tal vez este Dolor también precisa de letras capitales al nombrarlo y al sentirlo.
Me dueles, cielo, me dueles en el alma completa con tu alma. Te duelo en el alma que completa la mía.
Y es el dolor de tenernos sin tenernos, de las manos vacías, de los labios sedientos… De la primera vez sin ti, sin mí… De la enésima vez que nos dolemos por vez primera…
Estrenamos distancia, como si fuera la primera vez que desunimos nuestras manos, la primera vez que recorremos kilómetros en opuestas direcciones, la primera vez que sentimos que el alma nos duele al separar los cuerpos y las vidas. Esas vidas del hoy y del mañana cotidianos, de la mundana rutina de la que somos inevitablemente esclavos.
El primer dolor del alma, tantas veces sentido… Y sin embargo, no encontramos lugar para el dolor segundo, más suave tal vez por esperado. Siempre es nuevo el dolor que comienza en el último abrazo, en el último beso, en el último orgasmo…
El primer dolor renovado, nunca repetido, nos pilla como siempre a contrapié, a contramano, a contratodo… Nos sorprende, igual que nos sorprende cada nuevo reencuentro en el que nos descubrimos por vez primera, con los nervios clavados en el vientre, con los labios temblorosos y dispuestos a perder nuevamente la inocencia.
Nos dolemos, princesa, que es la prueba irrefutable de un Amor que solo es posible escribirlo con mayúsculas. Tal vez este Dolor también precisa de letras capitales al nombrarlo y al sentirlo.
Me dueles, cielo, me dueles en el alma completa con tu alma. Te duelo en el alma que completa la mía.
Y es el dolor de tenernos sin tenernos, de las manos vacías, de los labios sedientos… De la primera vez sin ti, sin mí… De la enésima vez que nos dolemos por vez primera…
















13 alunizaron:
Entiendo tu dolor... cada día que abro los ojos, así es mi dolor... El primer dolor del alma...
Precioso Marcelo, como siempre.
Besos
Ojalá pudiera expresarme tan bien, como tu lo haces, ojalá pudiera explicar lo que llevo dentro de una manera tan certera, tan sincera y tan de corazón, como tu nos dejas hoy...
El dolor del alma también la siento yo, aunque no tengo la facilidad de poder expresarla tan maravillosamente como tu lo has hecho..
Te deseo lo mejor Marcelo y que ese dolor se vaya mitigando en el tiempo..
Un beso y un cariño enorme
Gracias Marcelo..Hay caminos que son difíciles de sobrellevar, difíciles de saber cual es el certero o el menos pedregoso, pero lo bueno es la ilusión con la que los iniciamos y el saber que pase lo que pase, uno nunca se tiene que dar por vencido..
Un beso y una brisa cálida
Muchísimas gracias por tus palabras en mi blog, me he emocionado muchísimo al ver que estabas de vuelta.
El texto fantástico, precioso, como siempre... es increible la manera de expresarte que tienes, cómo transmites los sentimientos...
Espero que ese dolor desaparezca.
Muchos besos y gracias por tu actualización.
La distancia el peor enemigo del amor, duele como si fuese una daga dentro del alma.
Besitos Marcelo, me alegra tu regreso se te echaba mucho de menos. :-)
Ufff madre mía, Marcelo, un amor ausente es un dolor seguro...
Se te echaba de menos. Y mucho.
Un besazo
Gracias por tus palabras Marcelo, son preciosas y alentadoras.
Lamentablemente no pienso seguir con Bajo llaves pero te agrego en los enlaces del espejo para poder seguirte.
Un beso enorme desde mi alma silenciosa pero presente.
Jajajjajaj
Me acabo de dar cuenta que mi inconsciente se me ha adelantado... ya estas en los enlaces.
Mas besos
Inmensa y conmovedora reflexión, Marcelo.
HACE ALGUN TIEMPO
VENGO SIGUIENDO TUS PISADAS EN
SILENCIO....
ME GUIAN LAS ESTRELLAS
HASTA TU PUERTA,
EN LA SOLEDAD DE MI NOCHE
LAS MARCAS DE MI LUNA
SE QUEDAN TATUADAS EN TU PIEL...
ETERNAS,
SIENTO CADA UNA DE TUS LETRAS
PORQUE ELLAS SON ESCRITAS
CON LA TINTA DEL CORAZON
Y PLASMADAS EN EL SILENCIO DEL ALMA
ALLI DONDE BROTAN LOS SENTIMIENTOS
MAS PROFUNDOS,
COMO LOS TUYOS POETA
ME QUEDO EXTACIADA
Y VOLVERE SI ME LO PERMITES...
PARA SEGUIR DEJANDO HUELLAS
EN TU PIEL
PORQUE TU LLEGAS MAS ALLA
DE LA MIA.
BESOS INMENSO
LuNa
Es un placer volver a leerte...
sigo siendo yo pero desde este angulo el reflejo se ve muy distinto.
besos...
gracias, gracias, gracias, gracias, gracias...
por cada escalofrío que provocan tus palabras...
El primer dolor del alma en cada despedida es la prueba irrefutable de que el próximo instante es el último en el que estáis solos... siempre acompañados por el otro... hasta la próxima desdedida. Sois inmensamente afortunados, Marcelo...
- la yegüita emocionada-
¡¡¡muy emocionada!!!
Tan nostalgico como bello, porque esa es la belleza, ...miles de adios y nunca un adios, una separación siempre es la única cuando se siente con el alma. Como lo que escribes querido, san sentido como hermoso.
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