viernes, 11 de diciembre de 2009

Temblando de ternura


Ven que te abrace, cielo, para inundar de ternura tu piel desnuda y estrechada, el alma que cobijas bajo el pecho, tu esencia de mujer que traspasa infinitos de ternura pues tú eres toda ternura absoluta e infinita…

Ven que te abrace, niña, para acunar tu cuerpo entre mis brazos, para arrullar tus sueños de princesa, para sentirte carne de mi alma y descarnar mi alma con tu carne…

Ven que te abrace, vida, para enredar tus contornos en mis manos, para sentirte mía y más que mía porque tú me revives y completas…

Ven, amor, a reposar pasiones y deseos, a renovar suspiros y susurros que pronuncian tu nombre y te desgranan su eterna letanía de caricias…

Ven, mi amor, a olvidarte del mundo y del fracaso, a llorar tus silencios en mis hombros, a vencer tus nostalgias y tristezas, a sentirte adorada por mis besos…

Ven, mi Amor, a fundirte en mi pecho y en mi vientre, a estrechar mi cintura con tus manos, a quemarme la piel con la hoguera de tu piel estremecida…

A temblar de ternura, cielo mío, para hacerme temblar como a un chiquillo…

Y es que eres tan niña, tan mujer, tan preciosa princesa cuando tiemblas de ternura entre mis brazos…

jueves, 3 de diciembre de 2009

Solo tu boca libre


Gimes, como si fuera la constante melodía de tu gozo, sinfónica cadencia de tu orgasmo inevitable y consentido, liberados tus labios de mordazas que ahogaron tus suspiros, solo tu boca libre para beberte el aire, para exhalar gemidos como notas musicales, la armónica sonata de un placer vibrando en tu garganta…

Solo tu boca libre… Tus ojos cegados, atrapados tras la venda que me vuelve invisible, que te hace adivinarme en mis susurros, intuirme en mis aromas, dibujarme en tus cautivos pensamientos, saberme en las caricias que te erizan la piel… Tus manos atadas, tus pies sujetos, tu cuello cercado por el cuero azul de un collar que encadena nuestras almas y te nombra mi esclava y mi princesa… Tu cuerpo prisionero de mis manos, de mis labios, de mi propio cuerpo fundiéndose en el tuyo, traspasando el tuyo, quebrándote, rompiéndote, haciéndote mía una vez más, mía en cada beso que apresa tus pezones y te roba el aliento, en cada caricia de mis manos que modelan tu cuerpo de mujer, en cada embestida de mi sexo que se hunde en el tuyo dominado y colmado de mi carne palpitante…

Solo tu boca libre… Para gemir, como un signo inequívoco de amor, como un dulce reclamo que erotiza, preludio de placeres que recorren tu cuerpo estremecido… Para gritar, princesa, tu deseo licuándose en tu boca, tu ardiente delirio desbordado, tu éxtasis clamado sin barreras ni pudores…

Para ser libre en la constante melodía de tu gozo, en la armónica sonata del placer que vibra en tu garganta…