Cuero sobre el cuero de tu piel
Cuero sobre el cuero de tu piel, esposando tus muñecas y tobillos, rodeando la hermosura de tu cuello como signo indeleble de tu entrega, circundando tus pechos ceñidos por el arnés que realza la redonda turgencia de tus senos...
Cuero que sujeta la mordaza en tu boca entreabierta, que se clava en tu carne cuando aprietan las hebillas y penden las cadenas que tensarán tus brazos y tus piernas para que quedes atada y prisionera de mis manos que acarician el cuero de tu piel enardecida...
Tu piel marcada por el cuero trenzado del flagelo que lastima tu carne con ocho intensas mordeduras, que enreda tu cintura en el hiriente abrazo de sus trallas, que fustiga tu vientre y tus nalgas, sacudiendo tu cuerpo en el trémulo espasmo que provoca el castigo...
Cuero contra el cuero de tu piel, restallando en tu espalda que se arquea, en tus piernas abiertas que se doblan, en tu sexo licuado de deseo...
Porque sabes que los surcos dibujados en tu cuerpo por el cuero del látigo en mis manos son caminos marcados en tu piel para ser recorridos por mis dedos, por mi lengua perversa y disoluta, senderos de un placer sobrevenido que mitiga el dolor hasta anularlo...
Y entonces será el cuero de mi piel el que se funda con el cuero de tu cuerpo entregado y sometido...
Cuero que sujeta la mordaza en tu boca entreabierta, que se clava en tu carne cuando aprietan las hebillas y penden las cadenas que tensarán tus brazos y tus piernas para que quedes atada y prisionera de mis manos que acarician el cuero de tu piel enardecida...
Tu piel marcada por el cuero trenzado del flagelo que lastima tu carne con ocho intensas mordeduras, que enreda tu cintura en el hiriente abrazo de sus trallas, que fustiga tu vientre y tus nalgas, sacudiendo tu cuerpo en el trémulo espasmo que provoca el castigo...
Cuero contra el cuero de tu piel, restallando en tu espalda que se arquea, en tus piernas abiertas que se doblan, en tu sexo licuado de deseo...
Porque sabes que los surcos dibujados en tu cuerpo por el cuero del látigo en mis manos son caminos marcados en tu piel para ser recorridos por mis dedos, por mi lengua perversa y disoluta, senderos de un placer sobrevenido que mitiga el dolor hasta anularlo...
Y entonces será el cuero de mi piel el que se funda con el cuero de tu cuerpo entregado y sometido...
















4 alunizaron:
sometiendo la voluntad entregada voluntariamente al Dueño,Amo y Señor.
Tan apasionadamente son tus ocho cuerdas de cuero que siento el placer de tu pequeña , me traspasa esas sensaciones al sentir tu mano fundida con la suya. Y tú?, mi principe azul reflejo de plenilunios....acaso no eres maestro del alma también, educador de corazones y disciplina de la mente?...Sólo tu verbo, lleva alma que acojo en mi alma, que vive en los más íntimos rincones de la luna.
No hay mejor vestidura que la piel de otra persona para cubrirse.
:-) Besitos.
delicia estes escritos.
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