lunes, 26 de abril de 2010

Más allá de todos los sueños


Ven, más allá del sueño, de los sueños, a gozarme, a gozarnos, a desenredar suspiros en las sábanas enredadas, cuerpo contra cuerpo, vida contra vida para morirnos juntos, vida mía, desnudos, convulsos, ardientes, locos…

Más allá del sueño, de tus sueños de noches en vela, de todos mis insomnios, de todos mis sueños de ojos abiertos, ven conmigo, voy contigo, para descarnarnos otra vez las carnes, para despelarnos las pieles que nos cubren las almas inseparablemente unidas para siempre…

Para amarnos, para armarnos como piezas que se encajan sin fisuras una contra otra, tu cuerpo encajado en el mío, tu sexo penetrado, mi sexo absorbido por el tuyo, voraz, lascivo, engulléndome la carne y la sangre y la vida, amor, porque no tengo vida sin tu vida… Porque no quiero vida sin tu vida…

Tú sobre mí, yo sobre ti, ambos sobre el mundo aplastado por el peso de nuestros cuerpos enredados, desnudos, sudorosos, calientes, agitados de deseo, de amor o de ese término imposible que aún nos queda pendiente de inventar para llamar las cosas por su nombre…

Más allá de todos los sueños posibles e imposibles, más allá de todas nuestras fantasías, más allá del más allá, si es que existe un infinito más allá de este infinito que conforman nuestras almas…

Sométeme si es preciso, encadéname las manos a tus manos, mis pies a tus tobillos, mi vientre al paraíso de tu vientre, atrápame el sexo endurecido con los labios de tu sexo desgranado, rómpeme, vacíame, agótame, séllame los labios con el beso eternizado de tu boca apresando la mía, de tus ojos clavados en los míos, para siempre…

Para siempre, princesa de todos mis sueños que conforman tus sueños… Para siempre...

martes, 20 de abril de 2010

Llorando ausencias


Lloramos ausencias en esta primavera que ha invernado en nuestras almas, dejándonos escarchas de silencio, glaciares de nostalgia en los abismos del corazón desnudo y aterido.

Lloramos como un modo de limpiarnos las heridas de la piel azotada por el tiempo, como un modo de saciarnos la sed de los labios agrietados y resecos que tan solo renacen cuando yacen en el húmedo oasis de otros labios.

El oasis de tus labios donde yacen mis labios errantes… El vergel de mis labios donde yacen tus labios seductores…

Lloramos, princesa, porque solo en el llanto encontramos espacios sin vacíos que dejan descubiertos los inmensos vacíos con espacios que llenar de ti, de mi. Espacios que se ensanchan insoportablemente hasta dejarnos solos… Solos, pequeña… Tú sola en tanta inmensidad que te atrapa y te hiere y te castiga…

Lloramos como un grito de amor incontestable, como una rebeldía permanente, como un derecho, amor, del que nadie puede despojarnos.

Como una vocación: la de amarnos hasta dolernos las entrañas cuando el mundo nos vence, nos separa y nos pone distancias insalvables.

Amarnos hasta dolernos las entrañas… Voy a morir sin ti… Siento que voy a morir sin ti…